Hola, soy coreógrafo. Mario Bermúdez Gil

Texto de Mario Bermúdez Gil, bailarín y coreógrafo, director de la compañía Marcat Dance, para la sección `Hola, soy coreógrafa/o´. Idea y coordinación: Mercedes L. Caballero.

Foto principal: © Tania Cervián

Hola, soy coreógrafo, pero antes de serlo era atleta y es aquí donde reside la conexión del por qué me gusta crear piezas de danza contemporánea con exigencia física.
Después de escuchar constantemente “tú tienes que bailar”, decidí prestar atención y comenzar a los 20 dejando a un lado mis anteriores inicios. Mis inquietudes iban más allá de bailar, me sentía feliz cuando creaba pasos para niños del colegio y esto cercioraba mi determinación de ser artista.
A raíz de esta decisión tuve que abandonar España para seguir formándome como bailarín y coreógrafo, nutriéndome al máximo de otros estilos y formas de crear. En Israel, en la prestigiosa Batsheva Dance Company, tuve la confianza de emprender seriamente mi camino como coreógrafo, me puse a prueba creando una pieza de gran formato para 5 bailarines de dicha compañía. Tras el tiempo pasado en el estudio con tanta buena armonía, ver crecer una obra que nace desde las entrañas con toda la pasión, amor hacía lo vivido y un resultado satisfactorio, sentí la llamada de ser coreógrafo.

La compañía Marcat Dance. © BSLG


Cuando regresé a España tenía la necesidad de encontrar mi retiro donde sentirme completo a la hora de componer. Unos de mis mayores anhelos es seguir encontrando y trabajando mi propio lenguaje del movimiento e interpretación hacia lo bailado, lo cual define mi esencia. En la actualidad tengo mi propia compañía junto a mi mujer Catherine Coury, cofundadora de la cía Marcat Dance. Ella es una de las culpables por mi pasión hacía las artes escénicas. Desde 2016 estamos afincados en un pequeño pueblo de Jaén llamado Vilches, donde residimos y producimos prácticamente todas nuestras obras.


Mi conexión por la danza establece un vínculo de satisfacción creativa donde renace el coreógrafo. La danza es la puerta abierta a mis emociones. Desde pequeño sentía la conexión con ella, llegando a ser hoy mi rito diario. En este rezo me siento en conexión con los más profundos instintos, difíciles de alcanzar en mi vida diaria.
Tengo la necesidad de seguir encontrando rincones inéditos en el movimiento a través del cuerpo para sacarlo todo fuera. Necesito invertir tiempo por y para la creación, exteriorizando mis entrañas, deseos, miedos, curiosidades, fantasías… una manera intuitiva de jugar con mis emociones.


Me motiva sacar el máximo de cada bailarín e intérprete buscando en ellos distintas formas de acercamiento, escuchando sus limitaciones y sus virtudes para poder explorarlas y hacerlas brillar. Al ser también bailarín me mimetizo con ellos a la hora de trabajar, facilitando una comunicación conjunta. En cada creación la armonía grupal es esencial para que cada intérprete sea libre y pueda aportar dentro de mi mundo dramatúrgico.


En el proceso, la música es muy influyente, me moldea como creador y me hace cuestionar cada escena que forma parte de la obra. Escucho y me dejo llevar por ella y al mismo tiempo, por mi intuición. Sin embargo, el peso de la composición de cada escena puede predominar creando un contraste con la música. Esto es lo que traza el viaje en cada una de mis coreografías, transportar a los bailarines y audiencia a lugares nuevos.


Otro factor importante es el diseño de la iluminación. Me encanta llevar al escenario atmósferas que crean consonancia con la obra favoreciendo el movimiento. Durante el espectáculo me complace que la luz baile con la coreografía cambiando de ritmos, intensidades y la combinación de momentos álgidos y de suspense en escena.


Ser coreógrafo es encontrarme en esos rincones insólitos de la naturaleza donde la inspiración florece, dejándome ir a un lugar nunca alcanzado, allí nace la creación, por eso vivo cerca de ella para continuar regando la senda y poder seguir caminando libre sin prejuicios con mi ser.


Precisamente de lo que me evoca la naturaleza nace mi última pieza El Bosque, que estreno este miércoles 27 de abril en el Festival Marbella todo Danza, junto a Catherine Coury y Marilisa Gallicchio como intérpretes, y con la música original de José Pablo Polo. Con esta pieza de 60 minutos, coreografiada por mí, conectaremos las pautas de movimiento propias de nuestra compañía, Marcat Dance, con nuevas dinámicas inspiradas en el bosque, sus atmósferas, energías y sensaciones, así como de la vegetación y animales que habitan en él, llevando al espectador a un viaje sensorial, a una inmersión hacia lo desconocido.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter