Texto de la bailarina y creadora Inés Narváez para la sección `Hola soy coreógrafa/o´. Idea y coordinación: Mercedes L. Caballero.

Hola, soy coreógrafa y mi necesidad creativa está conmigo desde que recuerdo. Dibujar, escribir, imaginar historias. El impulso de danzar me acompaña desde que con tres años me regalaron un tutú que combiné con unas zapatillas de deporte y hacía performances por los campos castellanos, con pimiento en mano. Lo que ahora sucede no dista demasiado.

Hola, soy coreógrafa y no sería nada de lo que hoy soy sin La Mínima (Luis Carlos Cuevas y Alberto Almazán) y los diez años que llevo trabajando con ellos, como intérprete-creadora. Tampoco lo sería sin DT Espacio Escénico y todo su equipo, que me dio la primera oportunidad y desde entonces apoyan mi trabajo; y sin Mónica Runde que después de ver mi obra Un minuto de silencio me dio la mano y apoya mi trabajo desde distintos lugares.

Creo ferozmente en la intuición a la hora de crear. Sé que si habitas el cuerpo, escuchas sus rincones y compones desde las tripas, las cosas salen. Pero también creo ferozmente en la técnica, en la técnica de cada cuerpo y la necesidad de llegar a sublimarla para poder ser libre.

Enfrento cada una de las creaciones como un viaje único. Me siento muy unida a la creación de trabajos en solitario, quizá porque la herramienta principal es conocida, mi inseguridad se gestiona de un modo mas sutil y recorro lugares que necesito. Cuando los astros se alinean y trabajo con más intérpretes-creadores el viaje es catártico y lleno de emoción compartida. Tengo la gran suerte de contar con un equipo creativo que potencia mi trabajo desde el principio: Bea FD con su luz y Mónica Runde con su vídeo-escena y espacios sonoros.

Inés Narváez y Mónica Runde en Nosotras. © Virginia Rota

Creo que soy coreógrafa porque las palabras muchas veces se me hacen complejas y el movimiento, las imágenes, la luz, la música, me resultan más naturales. Las metáforas que se pueden crear responden mejor a las preguntas. Pero dicho todo esto me resulta muy curioso —como casi siempre que creo—, el que la palabra acabe apareciendo; no de un modo narrativo, pero sí como parte importantísima de la construcción de la coreografía.

Me muevo como pez en el agua en los márgenes. ¿Soy una coreógrafa de los márgenes? ¿o la gran mayoría de la danza está relegada a los márgenes?

La realidad es que intento con todas mis fuerzas ser coherente, disfrutar de lo que hago, responder a mis necesidades creativas —no soy una mujer de modas, ni en la ropa— y sobre todo cuidar a las personas que confían en mí. Todo esto me parece un acto de rebeldía: el acto creativo puede ser disfrutado y tener un rigor absoluto y completo.

En la obra No sé. © Luiscar Cuevas

Hola, soy coreógrafa y disfruto muchísimo siendo intérprete para otras creadoras. Es un lugar vulnerable donde rozar los límites y ponerme al servicio de otras necesidades. Siento que cuanta más información, conocimiento y vivencias tenga más libre soy.

Ahora mismo combino la creación de mis trabajos con la co-creación en la compañía 10&10, con Mónica Runde y Elisa Sanz, y me permite explorar la creación desde otros lugares dando forma a trabajos híbridos que navegan entre la danza, el teatro y la instalación.

Siento que no sé hacer otra cosa y que Inés y sus cositas estarán siendo mientras el cuerpo aguante. Ojalá sea infinito y los márgenes se expandan.

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