Cónclave escénico de inteligencia y talento

Crítica de Revisor, Cía. Kidd Pivot-Cristal Pyte. Creación: Crystal Pite y Jonathon Young. Escrita por: Jonathon Young. Dirección y coreografía: Crystal Pite. Composición y diseño sonoro: Owen Belton, Alessandro Juliani y Meg Roe. Diseño escénico y concepto de luz reflectante: Jay Gower Taylor Diseño de luces: Tom Visser. Diseño de vestuario: Nancy Bryant Teatros del Canal (Madrid). Sala Roja. 3 de junio de 2022.

Renée Sigouin, Cindy Salgado, Rena Narumi, Tiffany Tregarthen, Matthew Peacock, Jermaine Spivey, David Raymond y Doug Letheren en Revisor. © Michael Slobodian

La casi unanimidad en el resultado de una pieza escénica, no es fácil. Tampoco necesaria, cada espectadora con sus momentos y circunstancias. A veces puede resultar hasta aburrido que esto suceda, por delimitar aún más los márgenes, que también son habitables. Pero cuando ocurre, algo pasa. Por ejemplo, esa extraña pulsión de admiración compartida alrededor de la inteligencia y el talento.

Desde el pasado día 2 de junio, en la Sala Roja de Teatros del Canal (Madrid) viene aconteciendo algo parecido. El objeto de tal seducción: Revisor, obra de la coreógrafa y directora canadiense Crystal Pite, estrenada en 2019, que se está mostrando hasta hoy 4 de junio (último día), dentro de la programación del Festival Internacional Madrid en Danza. La fascinación final: completamente justificada.

Basada en la obra del mismo nombre que el autor ruso Nikolai Gogol estrenara allá por 1836, Revisor es una sátira política alrededor del abuso de poder, la corrupción y lo peor del ser humano, tanto como colectivo como ser individual. Casi dos siglos después, el tema sigue de actualidad, así somos. Sin embargo, es el cómo se muestra el qué (máxima de cualquier expresión), lo que convierte a este trabajo en algo deslumbrante.

Ella Rothschild, Cindy Salgado, Jermaine Spivey, Tiffany Tregarthen, Doug Letheren, David Raymond, Rena Narumi y Matthew Peacock. © Michael Slobodian

Con dos partes muy diferenciadas sin necesidad de descanso ni ruptura escénica (se pasa de una otra con la sutileza y elegancia que transcurre durante toda la pieza), Revisor es un molde del poder infinito de la danza, construida e interpretada con clarividencia y minucia; implicación y armonía artística. Desde el inicio, con los ocho bailarines ataviados de manera teatral, y el texto grabado por reputadas voces de la interpretación canadiense, que dicho sea de paso, no hace sino sumar en claridad y factura impecable al montaje, una advierte claridad y contundencia. El texto ya conocido, revisitado por Jonathon Young, cuenta la historia del anuncio de la llegada de un inspector a una especie de centro militar perdido; los cuerpos, lejos de quedarse en la traducción gestual de la palabra o la pantomima, lo bailan. La danza y la palabra en verdadera (y exigente) comunión.

En la segunda parte, con los intérpretes ya despojados de las ropas que marcan sus personajes y roles, se repite y de algún modo (uno muy inteligente) se deconstruye lo desarrollado anteriormente. Y aquí, una de las principales destrezas dramatúrgicas de Revisor: el uso del punto de vista de la narración y del estilo directo e indirecto, para pasar de una cosa a otra sin fracturas. También para contar lo mismo desde dos lugares, que si no son antagónicos, sí muy diferenciados. La capacidad de decir lo idéntico en un mismo contexto y sin interrupciones, desde dos emplazamientos escénicos, que por otro lado, jamás aparecen reñidos, sino firmemente empastados.

Tiffany Tregarthen. © Michael Slobodian

El movimiento tan propio y comunicativo, milimétrico e impetuoso sin ni siquiera rozar el exhibicionismo, se manifiesta como una especie de grial en la interpretación de las bailarinas y bailarines. Proyecciones, espacio sonoro y escenografía, todo custodiado por un minucioso cuidado, completan un trabajo, que lejos de presentarse como un simple hallazgo en la trayectoria de Cristal Pyte, es santo y seña de su trayectoria.