Querida compañera

Una habitación propia en la que escribo en primera persona sobre danza, más allá del escenario.

 

© Literary Hub

 

Querida compañera,

te saludo desde el encierro, que por el bien de todas, espero también sea el tuyo. Un amigo dice que el 99 % de la población está respondiendo de manera positiva al aislamiento, a lo que en principio fue una recomendación y desde hace días una obligación, pero a mí no me lo parece. Siento el pesimismo, pero hasta aquí hemos llegado por cierta laxitud.

Como sabes yo también me dedico a la danza, desde la escritura, el periodismo, la enseñanza de las dos cosas y la publicación. Y últimamente no estoy haciendo ninguna de las cuatro. En un sentido, porque si tú no tienes trabajo, yo tampoco; en otro, porque lo interesante para contar estos días, relacionado con pérdidas, cifras e incertidumbre, lo están haciendo muy bien compañeras de profesión de medios de información general, que es lo que les corresponde (os dejo aquí el informe que ha realizado FECED). En último caso, porque ando desconcentrada y tengo la fea costumbre de no publicar por publicar. Es el lado bueno de ser periodista independiente, libre y un poquito outsider, no me someto ni a la publicidad.

Dice Victoria Nelson que hay un tipo de bloqueo que da lugar a la escritura compulsiva y a la publicación apremiante. No me va ni lo uno ni lo otro. Por cierto, al hilo de esto, dos sugerencias: tengamos en cuenta más que nunca, puesto que está escribiendo hasta quien habitualmente no lo hace, el lenguaje inclusivo (he leído “coreógrafos y bailarinas; médicos y enfermeras”); y esta de Stephen King: “el camino al infierno está pavimentado con adjetivos y adverbios”.

Sobre el mundo de la danza estoy preocupada igual que tú. A la difícil situación que acusa desde siempre, al menos desde que yo me acerqué a ella hace 20 años, se le suma la pérdida económica que ya está padeciendo y lo que te bailaré. Quienes estamos en este arte vulnerable e ignorado lo sabemos, ¿lo entenderán pronto quienes no lo están pero pueden ocuparse?

Acabo de leer una noticia en el diario.es, suministrada por la agencia EFE, donde se explican las medidas que los gobiernos de países como Alemania y Francia están desarrollando ya, sí, ya, alrededor de la cultura. Por aquí se ha empezado a recoger propuestas del sector. Me parece bien, hay un interés por saber qué preocupa, pero me parece poco y me asaltan dudas. En primer lugar, si eso no debería saberse ya; en segundo, cuándo se aplicará lo que se tenga que aplicar, que es bastante; en tercero, si lo que se haga será suficiente. La danza acumula un agujero económico, social y de cuidados tan grande, que después de esto, un parche no será suficiente. Tampoco lo será el acudir solo a lo visible, a lo conocido, a lo renombrado, porque querido usted, en los márgenes, en lo no masivo, lo no evidente, lo no dicho, habita el crecimiento real.

Por lo demás, sigo relacionándome con las palabras como siempre, a través del ejercicio periodístico y el de la ficción, del estudio y de la práctica; con plumín, lápiz, boli, máquinas de escribir y ordenador. Llenándome de tinta hasta las cejas y lavándome el doble de lo requerido mientras medito como puedo. Leyendo mucho. Lo habitual, pero desde hace 9 días de encierro con esa conciencia peculiar que aparece cuando lo individual transmuta a colectivo. De vez en cuando me conecto a Instagram, comparto algo y me nutro de lo vuestro, también me enfado, pero sobre todo ejerzo el modo avión. Intento una sana relación entre el estar informada y a salvo.

Desde el encierro no neutral,

Mer.