Hola, soy coreógrafo/a. Quim Bigas

Texto de Quim Bigas para la sección `Hola, soy coreógrafo/a´. Idea y coordinación: Mercedes L. Caballero.

 

`Appraisers / Las Cosas´. Teatro Pradillo, 2016. © Jorge Mirón

 

Hola, soy coreógrafo, ya que pongo gran parte de mi atención profesional en la coreografía.

La coreografía la percibo como el movimiento hacia la creación de un lugar, a partir de una tesis de orden, en el que las gráficas del cuerpo y el espacio desencadenan ciertos pensamientos y entornos. Paralela e independientemente a la coreografía, la danza podría ser vista como una herramienta para relacionarse y moverse con los diferentes cuerpos que se despliegan en el contexto en el que uno se encuentra. La danza como herramienta para estar en movimiento y continuamente afectada.

Creo en la observación y la especulación como bases para abrir las fronteras de aquello que estoy haciendo. La coreografía me permite seguir preguntándome por los afectos desde una perspectiva del movimiento que no es meramente el de las personas. La coreografía puede ser una posibilidad a que algo pase. Te la encuentras, y aunque algunes se la quieran apropiar, surge de la situación. Como mirar unos vencejos volar en el momento concreto o como la suspensión de un brazo antes de que se escuchen las tuberías. La coreografía se enfoca en la elaboración de un marco que pueda permitir una aproximación sensible hacia el movimiento.

 

`La Llista´. Terrats en Cultura, 2017. © Guillem Pacheco

 

La danza aparece como una herramienta que abre y me proyecta en el lugar, como un ente somático que crea movimientos varios. Un movimiento de brazo puede generar un movimiento nervioso en una espectadora a la vez que ser un mediador para poder apuntar a un trozo de celo que cuelga del techo. Tiendo a pensar en los danzantes como disparadores del espacio. Su subjetividad nutre el encuentro entre todas. Me siento comprometida a ofrecer contextos donde los intérpretes estén en relación a un marco estético y conceptual que les formule preguntas en presente durante y a través de su hacer. Por otro lado, la danza, entendida como ese movimiento afectivo multidireccional, también es de esos actuantes que operan en el contexto (como las luces, los sonidos, la temperatura, las palabras, entre otras muchas cosas) y que forman parte de la gran mayoría de espacios que compartimos.

Alrededor de los trabajos y prácticas con las que me he relacionado en los últimos once años, como ya he ido mencionando en estas líneas, existe una curiosidad a cómo abrir sensibilidades a la idea de lugar, así como a sus constituyentes. Un lugar que surge de la propia reformulación de lo que ya sabemos, de lo que vemos y percibimos y cómo eso se pone, de forma tácita o explícita, en nuestros cuerpos.

 

`Desplaçament variable´, estreno el 17 de octubre de 2019, Mercat de les Flors. © Alessia Bombaci

La línea entre datos-información-conocimiento-creencia ha sido una premisa desde dónde trabajar, que me ha permitido encontrar un sitio de relación y continuidad a partir de las construcciones de lo real. Entendiendo lo real como también lo irreal, lo invisible, lo intangible o lo obvio. Lo real como aquello que pasa por debajo de todo lo que está ocurriendo. Lo real como aquello a lo que debemos seguir haciendo preguntas y reformulándolas. Lo real como aquello que nos mueve; que nos baila.

Quim Bigas estrenará la pieza Desplaçament variable, del 17 al 20 de octubre en el Mercat de les Flors (Barcelona).