Cuerpos y espacio

Crítica de Tall. Dirección e interpretación: Gonzalo Simón y Juan Carlos Toledo. DT Espacio Escénico (Madrid). 26 de enero de 2019.

 

`Tall´, de Gonzalo Simón y Juan Carlos Toledo. © Juan Carlos Toledo

 

La sencillez, una falta de pretensión, la claridad del discurso y la armonía sobre la que descansan todos los aspectos en juego, vertebran Tall (Alto), pequeña gran pieza de Gonzalo Simón y Juan Carlos Toledo, experimentados bailarines y emergentes creadores de la escena.
Pensada y estrenada en la sala negra de DT Espacio Escénico, el montaje conjuga a conciencia los límites corporales y el espacio vital, marcado por la altura de los intérpretes (1´90 centímetros cada uno) y las reducidas dimensiones del escenario. No parece haber lucha en la propuesta, que es también gesta por el desafío que implica, sino adaptación. Y esa acomodación entre lo que son y lo que hay es guía in crescendo y herramienta fundamental de este montaje, que evoluciona sobre un armónico desarrollo, desde la aparición conjunta de los dos bailarines, al inicio de la pieza, hasta el aspecto más lúdico y teatral en la que va desembocando el trabajo, sin perder de vista el movimiento y la alianza. Pasa esta última por la complicidad que transpira Tall. Entre el lenguaje y actitud de sus dos intérpretes y entre el resto de territorios artísticos, dibujados por el espacio sonoro, con diseño de Mónica Runde, la iluminación de Inés Narváez (las dos bailarinas y coreógrafas firman también la dramaturgia) y el más que eficaz vestuario y escenografía de Elisa Sanz, que es atuendo y elemento narrativo. Todo es significativo y se deja ver con esa fluidez que suele encerrar grandes dosis de trabajo y entendimiento. La danza de Simón y Toledo transcurre colaboradora y precisa, desde el sigilo de la aclimatación inicial, hasta la energía de la resolución. Una interesante y muy personal propuesta sobre cuerpos y espacio, máxima estructural de la danza.