La danza urbana (y su creación contemporánea) a escena.

Crónica del Festival Hop Processos (Barcelona). Del 28 de noviembre al 2 de diciembre.

 

`ALSHE/ME´, de Linda Hayford y Mike Hayford (Francia). © Jody Carter

 

Hablar de creación contemporánea alrededor de la danza urbana, es algo relativamente nuevo. Sin embargo (y aquí reside uno de los aciertos del Festival HOP processos, termómetro y generador), no tanto como la gran mayoría, público asiduo a la danza incluido, creemos. Organizado por Javi Casado, Guille Vidal Ribas, Mayte Luque y Juan Carlos Regidor el encuentro que acaba de celebrar su edición número 6 en Barcelona, acogido en el Mercat de les Flors, arroja varios preceptos, a tener muy en cuenta si nos acogemos a la responsabilidad con la que, incluso espectadores, debemos acercarnos al hecho escénico. Uno de ellos, seguramente el más notable, cristaliza en algo tan fantástico como preocupante: que la creación contemporánea alrededor de la danza urbana vive un momento clave de ebullición, que pasa por una investigación real de consolidados resultados (emocionante comprobarlo) y que por falta de visibilidad (y por lo tanto desconocimiento), no se llega a considerar del todo en la escena dancística. “En muchas ocasiones se nos sigue viendo como niños haciendo cosas de adultos”, declara Javi Casado. “En este sentido, la enseñanza, el poder acceder a la danza urbana desde el aula, también juega un papel fundamental para poder disponer de herramientas”, explica Guille Vidal Ribas.

Sin duda, el camino hacia el hecho escénico, dentro o fuera del escenario, que la danza urbana viene desarrollando, no ha sido fácil. Y aunque hay casos de estimada repercusión (especialmente en Francia) su origen, en la espontaneidad y la calle, y su evolución que pasa por desarrollarse pegada a diferentes estilos musicales y alejada de discursos elaborados, no ha hecho confortable el recorrido hasta llegar a la creación contemporánea y todo aquello por lo que ésta debe pasar (experimentación, búsqueda, composición escénica, dramaturgia…errores y aciertos).

Hace algunos años, hecho que perdura en la actualidad, la danza contemporánea y sus creadores, allanaron el camino de la danza urbana hasta el escenario, incorporando en sus creaciones a intérpretes de esta disciplina. Y aunque es algo que viene aportando visibilidad, no deja de presentarse fragmentada por concentrar su mayor aportación en el campo de la interpretación. “Noto cierto paternalismo desde la danza contemporánea”, comenta Javi Casado, “y esa visibilidad de la que hablamos no acaba repercutiendo en la danza urbana a la hora de considerársela en la creación escénica”. Melissa Sousa y Vanessa Conto, al frente del Festival Loop de Portugal y presentes en el Hop, coinciden en esta lectura. “Alrededor de la danza urbana existe creación. El problema es la confusión en la definición de lenguajes y desde nuestro festival intentamos fomentar un proceso de creación contemporánea”. Junto a ellas, programadores de Suecia, Dinamarca, Francia, Reino Unido y Holanda, han visitado el festival.

Desde el pasado 28 de noviembre y hasta el 2 de diciembre, el Hop Processos, ha incentivado el encuentro y el pulso del momento actual de la creación alrededor de la danza urbana. Los primeros días con workshops y contextos teóricos como el que se materializó en un diálogo entre programadores y público sobre la escena europea de esta danza. Los últimos dos días (1 y 2 de diciembre) con una muestra del trabajo de una decena de compañías (Gran Bretaña, Francia, Portugal y España), que arrojaron esa más que saludable radiografía de la creación en danza urbana, con la que se arrancaba esta crónica. En este sentido, destacaron propuestas como la portuguesa Querencia, de Catarina Campos y Rina Márquez. Un introspectivo dúo que apuesta por la ausencia de exhibición en favor de una inteligente contención que transcurre por un camino de averiguación corporal, partiendo de diversos estilos de lo urbano. O ALSHE/ME, una pieza, también con formato de dúo, de Linda Hayford y Mike Hayford (Francia), que basan en el caminar y la respuesta del otro, un suspendido despliegue de evolutivo lenguaje que encuentra en el popping su origen. El último día, destacó el trabajo del creador y bailarín catalán Diego Sinigger que mostró los primeros avances de ASSAIG Nº 1, presentado como pieza en proceso pero con resultado de contundente dúo, tan delicado y poético como poderoso en el camino de luz y oscuridad que recorre. También se vieron propuestas de Agnés Sales y Héctor Plaza, que vuelven a unirse en otro dúo (Las viudas), tras su exitoso trabajo Ehiza; Aina Lanas, Arnaud Deprez, la compañía Virgule, Lanre Malaolu y Julian Rossin.

La danza urbana, como hecho escénico, reclama su sitio y el Hop ha sido plataforma para manifestar que le corresponde tenerlo.