Solidez y reencuentro

Crítica. Compañía Nacional de Danza. Programa: Hikarizatto / Coreografía: Itzik Galili. Gods and dogs / Coreografía: Jirí Kylián. Por vos muero / Coreografía: Nacho Duato. Teatro de la Zarzuela (Madrid). 27 de mayo de 2018.

 

`Gods and dogs´, de Jirí Kylián. © Alba Muriel

 

El programa que la Compañía Nacional de Danza está presentando en el Teatro de la Zarzuela, inaugurado el 27 de mayo y en cartel hasta el 10 de junio, ha llegado envuelto en expectación. Nacho Duato, creador de Por vos muero, una de las obras que se incluyen en la velada, volvía a esta agrupación tras 8 años de una ausencia, impuesta en primer lugar (el Ministerio de Cultura le cesó de su cargo como director) y elegida por derecho, en segundo (el coreógrafo valenciano se “llevó” sus creaciones). Y en mitad de un revuelo mediático en el que han premiado los titulares e información envueltos en polémica, en detrimento del hecho artístico y su valor (el de la compañía, el de las tres piezas, el de los tres creadores, el de los bailarines, incluso el de su director, José Carlos Martínez), la Compañía Nacional de Danza ha mostrado uno de los programas más sólidos de los últimos años.

Comenzó con Hikarizatto (2004), un trabajo del creador israelí afincado en Holanda Itzik Galili, con la promesa de ballet extremo. Veinte bailarines en escena, diseño de luces altamente protagonista también delimitador del espacio y elemento de dramaturgia clave (firmado por el coreógrafo), música de percusión depositaria de la intensidad con la que se debía leer esta pieza, lenguaje técnicamente exigente e interpretación de los bailarines a la altura… Todo se dio en escena. Sin embargo, no terminó de cumplirse el vaticinio anunciado en el programa de mano y una ligera falta de limpieza teatral reina en el resultado final de este trabajo, marcada por una iluminación que funciona a la perfección como planteamiento pero resulta prácticamente inalcanzable en el sometimiento que hace sobre la interpretación, a pesar de la capacidad del elenco, al que sí le faltó algo de la firmeza requerida. Destaca el cierre de la coreografía que fue inesperado, fugaz y concluyente.

Jirí Kylián, reconocido creador, maestro de Nacho Duato y habitual en la Compañía Nacional de Danza cuando Duato la dirigía, a través de sus obras muy presentes en el repertorio de esta agrupación en aquel entonces, firma el segundo trabajo mostrado, Gods and dogs (2008). Una obra que da cuenta del oficio y sensibilidad (formal y argumental) que domina el creador checo asentado en Holanda y transcurre entre la armonía escénica e interpretativa, gracias a una inteligente concepción global del espectáculo y a la dedicación de los bailarines, mimetizados en el lenguaje de Kylián que devuelven al patio de butacas desde la poesía de esa encapotada tristeza desesperada que destila el montaje.

 

`Gods and dogs´, de Jirí Kylián. © Pedro Arnay

 

Cerró el programa Por vos muero (1996), representativa del universo Duato durante los primeros años de su etapa como creador en la Compañía Nacional de Danza (sus últimos trabajos al frente del colectivo se tornaron menos amables, tal vez, pero también más reflexivos y maduros en su complejidad. Como ejemplo, Herrumbre de 2004, obra en la que se buceaba sobre la tortura). Los versos de Garcilaso de la Vega, cristalizados en la voz en off de Miguel Bosé, y la música, antigua española de los siglos XV y XVI, estructuran este trabajo que recorre las danzas populares de aquellos años y les rinde homenaje, con una coreografía exquisita y afable, muy enmarcada en un periodo determinado (temprano) de la trayectoria del creador valenciano.

 

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