Hola, soy coreógrafa. Lali Ayguadé

Texto de Lali Ayguadé para la sección “Hola, soy coreógrafo/a”. Idea y coordinación: Mercedes L. Caballero.

 

`Incognito´, Lali Ayguadé y Nicolas Ricchini. @ Corpi Urbani 2013

 

Hola, soy coreógrafa. Me llamo Lali y hace cinco años ahora que empecé a hacer mis propias creaciones. He hecho ya dos obras de largo formato de una hora, Kokoro iU an Mi, y he hecho cuatro que son de pequeño formato, dúos de unos veinte minutos.
Cuando volví a Barcelona después de unos cuantos años trabajando al extranjero, me pregunté cómo sería mi manera de crear. Es bonito darte cuenta de que cada vez que creas, vas definiendo más tu estilo, tus propios procesos creativos o físicos y tus ideas son cada vez algo diferentes. Por mi parte, tienen relaciones entre ellas aunque el tema sea distinto. Por ejemplo, creé Kokoro en 2015 que iba sobre la transformación, pero transcurría en una iglesia. Tenía evidentemente un toque religioso, o mejor dicho me interesaba el hecho de que la gente “crea” en algo. A principios de marzo 2018 hemos presentado iU an Mi en el Mercat de les Flors que va sobre la muerte. Habla de un funeral donde también exploro la creencia, lo que va más allá del ser humano y lo que es “más grande”.
No soy una persona religiosa pero tengo manías de ir a las iglesias porque me fascina la gente que cree. Yo no creo en Dios pero sí que creo que es necesario que la gente crea en algo. Es un tema que aparece de manera recurrente en mis piezas, de la misma manera que la transformación. Creo que son cosas que son parte de la vida de una persona: se transforma, a veces de manera drástica. Pasa de estar en el vientre de la madre hasta hacerse viejo, pasando por ser adulto y tener un cuerpo en constante cambio.

En cuanto a lo físico, me apasiona ver precisión pero que se parezca a descontrol: da mucho detalle y mucha comunicación de lo que estás haciendo y transmitiendo. Juego mucho también con el teatro y la danza: la abstracción del movimiento con cierta teatralidad. Por ejemplo a partir de un gesto “normal” o sencillo que es identificable para el público, lo convertimos en algo que ya no es tan “normal” y que pasa a ser algo “surrealista”, es decir, con lo que la gente no está familiarizada.

 

 

Lo que encuentro también increíble es la enseñanza que nuestro cuerpo tiene como bailarines y bailarinas. A mí me encanta ver intérpretes que son capaces de jugar entre diferentes registros, como por ejemplo el clásico frente a una actitud casual de calle, o también esta capacidad que tienen ciertos bailarines de “esconder” el hecho de que lo son. Es interesante reconocer a una persona como buen bailarín o buena bailarina, pero también reconocer a esta persona como tal, es decir, su lado más humano y natural en el escenario: esto es algo precisamente bonito pero difícil de conseguir. Últimamente, me doy cuenta que al ver intérpretes en el escenario, si solo les “veo” la danza, entonces me falta algo más emotivo, más auténtico y real.

Mi padre es diseñador gráfico y de pequeña nos llevaba a mi hermana y a mí a ver muchas exposiciones de  Miró, Picasso y Dalí, del que tenemos mucho en Cataluña. Dalí me fascinaba. Veía cosas tan reales pero a la vez tan surrealistas que me inspiraban en el momento. Fue uno de los pintores que más me llamo la atención.
Mi padre me llevó también a ver a Tàpies, que ya para mí era más abstracto en su momento, pero conecté con él ya de más mayor. Esto también es una de las bellezas del arte: dependiendo de dónde estás en tu vida, en tu mente, te pueden llegar a gustar diferentes cosas.

La diferencia al ser ahora coreógrafa, y ya no solamente bailarina o intérprete, es que estoy mucho más pendiente del conjunto de la pieza, no solamente de lo que voy a producir como material de danza, sino también de las luces, de la escenografía, de la música, del texto, etc. Todos estos elementos tienen que funcionar en su conjunto y esto es un de los retos de la creadora o del creador. El saber combinarlos y juntarlos determinará el éxito de una pieza; hablo de esto porque Tàpies, por ejemplo, juega con muchas texturas y es una cosa que me interesa mucho. Cuando empiezas a darle más atención a las texturas que quieres ver en el escenario, empiezas a mirar las cosas de la vida cotidiana alrededor, de otra manera.

Lali Ayguadé. © Cortesía de Akram Khan Company

 

Otra disciplina que me inspira a parte de la pintura y de las esculturas, es el cine: en particular me apasiona el trabajo de Roy Anderson porque es muy teatral y en formato de sketches. Tiene muy claro lo que te quiere enseñar en cada uno; esta teatralidad surrealista es la que relaciono con lo que a mi me gusta. Andrei Tarkovski es otro de los artistas que me interesa mucho, aunque el trabajo puede resultar a veces difícil porqué estamos hablando de obras que duran mucho tiempo pero que fotográficamente son muy interesantes. La literatura también me interesa como por ejemplo Paul Auster por la manera que tiene de encerrar a sus personajes para que encuentren su libertad a través de acciones surrealistas.

Sigo explorando el movimiento con el surrealismo y la teatralidad, definiendo cada vez más mi lenguaje y mi linea artística. Pero esta búsqueda no hubiera sido posible hasta ahora si no me hubiera encontrado por el camino con artistas interesados e interesadas en compartir y explorar conmigo en esta dirección. Mi proyecto está creciendo cada vez más y espero seguir descubriendo y compartiendo mucho en los próximos años.

 

Anuncios