Las Vivas

 

Hace unas semanas, Las Vivas irrumpían en las redes sociales con una eficaz campaña de comunicación, asentada en una enigmática presencia y una lista de deseos que anunciaban su propósito: entorno favorable para la creación, construcción de un contexto más libre, espacio de diálogo, erradicación de la precariedad, interacción entre artistas… y así, hasta un total de 11. Junto a estas voluntades, ubicadas en el anhelo y alejadas de la queja, nombres conocidos de la escena artística sevillana: el director Alberto Cortés, las bailarinas y coreógrafas María M. Cabeza de Vaca y Silvia Balbín, Trans-Forma Producción Cultural, Zemos 98, y un largo etcétera. Gestores, productores, intérpretes de teatro y danza, creadores… Días después, una web (lasvivas.org) disipaba el misterio con la publicación del listado completo de objetivos y el de los miembros que componen este emergente organismo cultural, que tiene carácter abierto e inclusivo y suma adeptos casi cada día. En este site también se lee: “somos una comunidad de personas vinculadas de formas diversas a las Artes Vivas que trabajamos en red desde Sevilla. Nos impulsan unos deseos comunes para trabajar en el entorno creativo y artístico”. Se explica además, en qué consiste el concepto de artes vivas y se incide en el recorrido de esta práctica artística, nada nueva, mencionando para ello al investigador Patrice Pavis y su Diccionario de la performance y del teatro contemporáneo. Pero ¿de qué necesidad surge este colectivo en la actualidad y en Sevilla? “Tras unas jornadas sobre artes escénicas, organizadas por el Ayuntamiento en 2017, un grupo de personas nos dimos cuenta de las necesidades que existían alrededor de las artes vivas y las lagunas que se iban creando en nuestra profesión”, explica Laura Morales, bailarina y coreógrafa miembro de Las Vivas. “Este organismo cultural arrancó porque muchos artistas sentían insatisfacción por el contexto en el que desarrollaban sus procesos de creación”, añade Fran Pérez Román, director de La Ejecutora, fábrica de proyectos escénicos. “Se trata de construir un espacio legítimo para las Artes Vivas y otorgarles un sentido de pertenencia”, añade.

 

 

En mayo de 2017 comenzaron las primeras reuniones. Al principio, los sábados por la mañana y con carácter privado. Poco a poco, tras corroborar el sentimiento compartido de gran parte de la comunidad artística de la capital andaluza, de forma más abierta y participativa. “A partir de la segunda reunión, nos dimos cuenta de que no queríamos instalarnos en la queja, y lo reconducimos hacia un lugar en el que construir. Hablar de lo que nos unía en lugar de hacerlo sobre lo que nos diferenciaba. Y decidimos trabajar en una carta de deseos”, declara Pérez Román. Esta carta, con las que poco a poco el colectivo se fue presentando en las redes, incluyen diversos ámbitos alrededor de las artes vivas como el de la formación, exhibición y creación. Tres líneas que definen también los grupos de trabajo que está desarrollando este organismo. “Decidimos que lo más interesante era construir equipos: uno, enfocado al uso de espacios infrautilizados de la ciudad; otro, hacia espacios para la exhibición de nuevos lenguajes y el tercero, enfocado a espacios para la formación”.

 

 

Disfrutar y participar de una programación más diversa y de mayor calidad; fomentar la visibilidad de la comunidad creativa local en torno a las Artes Vivas; crear y activar canales de intercambio entre equipos creativos y a distintas escalas territoriales… son algunos de los deseos que este nuevo organismo cultural trabaja en la actualidad para hacerlo realidad en un futuro próximo. “Entre las líneas de actuación que intentaremos desarrollar se contempla una interlocución con la administración para darle forma a un tejido que no estaba visible. Intentar que las convocatorias públicas se elaboren de manera más acorde a la realidad de los artistas. Y al mismo tiempo, construir entre nosotros un espacio de asesoramiento mutuo”, explica Fran Pérez Román. “A veces una, como artista, se puede encontrar un poco perdida”, añade Laura Morales. “En Las Vivas nos ayudamos entre nosotras desde la gestión, la creación, la comunicación… y descubres a gente con mucha sabiduría y conocimiento”, concluye.

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