Latidos en comunidad

Natalia Fernandes. © Juan David Cortés.

 

Los caminos de la creación son complejos. Un discurso que quiere salir. Una idea que necesita materializarse en el lenguaje elegido. Necesidades, conflictos, incertidumbre… No es sencillo el tránsito, a menudo recorrido en soledad. En el terreno de la danza contemporánea, y en Madrid, acaba de arrancar una iniciativa con el propósito de hacer de estos procesos, un espacio más amable. Al menos, compartido. Se trata de Latidos, una propuesta del colectivo Coreógrafos en Comunidad, integrado por las compañías Babirusa Danza, Mey-Ling Bisogno, Camille Hanson, Sharon Fridman y Jesús Rubio, que tiene su sede en el Centro Cultural Conde Duque. “Con Latidos es como si Coreógrafos en Comunidad, después de cinco años de trayectoria, trasladáramos lo que hemos venido desarrollando a otro grupo de creadores. Para que otros más jóvenes puedan vivir ese proceso de idear y pensar juntos artísticamente como pequeño colectivo”, explica el creador y bailarín Jesús Rubio, coordinador de esta propuesta.

 

Fran Martínez. © Juan David Cortés.

 

La convocatoria para la selección de proyectos, publicada en diciembre de 2017, obtuvo respuesta con unas 30 solicitudes recibidas. De todas ellas, cinco fueron las elegidas y desde entonces, el antiguo cuartel de la capital, es sede espacial y creativa para sus protagonistas: Clara Pampyn y Alberto Alonso (Cía. La Imperfecta); Natalia Fernandes; Fran Martínez; Alberto Almazán (junto a Inés Narváez y Luis Carlos Molina) y Verónica Garzón y Begoña Quiñones. El procedimiento: crear y compartir al tiempo. Con los seleccionados, con los miembros de Coreógrafos en Comunidad e incluso con el público (la última muestra recogida en las imágenes se celebró el pasado 14 de febrero). El objetivo: multiplicar las miradas y favorecer el acompañamiento en la creación. “La idea fundamental de Latidos es crear un espacio (no son residencias en las que un creador trabaja solo), para enmarcar proyectos en un lugar común en el que se produce un intercambio regular entre los artistas. Y cómo, al hacerse colectivo, los proyectos tienen la oportunidad de retroalimentarse unos de otros”, aclara. Como ejemplo, la correspondencia via email que los creadores de estos cinco proyectos seleccionados están desarrollando entre ellos, sobre los temas de investigación que trabajan.

 

Alberto Almazán e Inés Narváez. © Juan David Cortés.

 

El próximo 20 de junio, el teatro de Conde Duque será escenario para la muestra final de estos procesos, con una duración aproximada de 15 minutos por trabajo. Los creadores podrán mostrar la última parada de este recorrido compartido, que tiene su próxima cita en el mes de mayo, con otra convocatoria abierta al público. “Se trata de vivir de forma colectiva el proceso de idear, crear, compartir estrategias de creación y gestionar recursos. Multiplicar miradas y las posibilidades de pensar sobre un trabajo”, concluye el coreógrafo.

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