Un paseo por el universo Warlop

Crítica de Mystery Magnet. Creación: Miet Warlop. Naves Matadero-Centro Internacional de Artes Vivas (Madrid). 9 de febrero de 2018.

 

`Mystery Magnet´. © José Caldeira

 

Estrenado en 2012 y con muchas representaciones desde entonces a sus espaldas, Mystery Magnet, performance de la artista belga Miet Warlop, ha llegado a las Naves de Matadero-Centro Internacional de Artes Vivas, de la capital. Ayer 9 de febrero fue su estreno y podrá verse hasta el 11. Atractivos nombres y conceptos definitorios, como vanguardia y surrealismo, suelen acompañar a este trabajo. Y denominación de origen: Bélgica. Un país que presume, desde hace décadas, de ser puntero en lo de romper moldes, límites y expectativas en el escenario, con una fecunda creación de propuestas que lo certifican. Mystery Magnet es depositaria de todo eso. Performance para siete intérpretes, aúna mezcla disciplinaria, sorpresa escénica, riqueza visual y discurso identificativo, pero, sobre todo, otorga al escenario la categoría máxima de espacio de libertad. Para ello, la creadora propone un mundo, ataviado por el surrealismo de escenas y criaturas (seres peludos, una mujer caballo, un tiburón flotante, dardos voladores, mucha pintura) en el que los hechos, con reminiscencia de viñetas, se suceden sin más lógica dramatúrgica que la que proporciona un muro blanco, custodio de la idea central de este universo mágico que se propone, y que es también eje dramático de la performance. No parece haber grandes cuestionamientos en Mystery Magnet. Ni reflexión trascendental. Tampoco agudas preguntas o puntos de vista sobre grandes temas, más allá de la construcción del hecho artístico (y la confección y destrucción de la escenografía en cada función). La performance, que sí engendra ingenio y atolondrado humor, se presenta como una muestra amable, simpática y algo cándida, de otros mundos posibles, sin más homilía que la de una invitación a pasear por un sugestivo microcosmos de cómic viviente con licencia escénica.