Océanos de danza y cine

Entrevista a Derek Pedrós, cineasta y fotógrafo, por su reciente trabajo de vídeo danza Islander.

 

El bailarín Chey Jurado en una escena de `Islander´. © Derek Pedrós

 

A Dererk Pedrós le une una fértil relación con la danza. Hace años, como bailarín de break dance. Más recientemente, como vídeo artista y fotógrafo. En su haber se encuentran algunos de los trabajos de vídeo danza más sólidos y personales de la escena del momento. Imagen y movimiento, cristalizados a través de la mirada (cinematográfica, poética y comprometida) de este joven creador canario (Santa Cruz de Tenerife, 1985), que vive entre Barcelona, Valencia y su ciudad natal, muy presente en su obra. Islander, es su nuevo trabajo. Un proyecto en el que la danza convive con impresionantes paisajes de agua, cielo y tierra, ubicados en Tenerife. “Quería tratar cómo es la dependencia con el océano que he llevado dentro toda mi vida”, declara.

Para tal propósito, Derek Pedrós ha contado con el bailarín y coreógrafo Chey Jurado. “Por casualidades del destino y por un amigo común, Chey se quedó unos días en mi casa. Los dos venimos del mundo de las danzas urbanas pero no nos conocíamos. La afinidad entre nosotros surgió sobre la marcha. Le hablé de la idea de este trabajo y para mi sorpresa, compartía los mismos sentimientos que yo, ya que Chey también se ha criado en una isla (Mallorca). En ese momento, cogimos las riendas del proyecto y empezamos a darle forma”. A partir de ahí, se desplazaron una semana a la isla de Tenerife a buscar localizaciones e inspiración. El Teide, el Teatro Victoria, Garachico, Teno y la playa de Benijo, (“mi lugar favorito, donde está rodado el grueso del vídeo y las imágenes aéreas”, explica), son escenario y parte fundamental de la pieza, que cuenta con música de Kai Schumacher. “El proceso de rodaje fue bastante sencillo. Chey se sumergió de lleno gracias al entorno y a partir del movimiento del mar, las nubes y el sonido, desarrolló libremente lo que sentía. Yo intenté no romper esa conexión”.

 

Chey Jurado en `Islander´ © Derek Pedrós

 

Y el vínculo se da. Con una interpretación despojada de toda urgencia, Chey Jurado se sumerge en el contexto escénico de naturaleza en estado puro, salvaje y majestuosa, que ofrece un resultado de armónica convivencia. Entre el ser humano y los elementos. Entre la danza y lo cinematográfico. “Cuando comencé a trabajar con la danza, mi interés por el punto de vista cinematográfico era meramente estético. En estos años mi comprensión del medio se ha profundizado y cada vez puedo explicar mejor lo que busco. Siento la necesidad de adaptar la danza al cine, ya que lo concibo como el mejor canal para extenderla y comunicarla. Al hacerlo, intento evitar caer en la obviedad de coger una pieza coreografía que tiene su origen en un espacio físico y replicarla tal y como es, en la pantalla”.

Con dos cámaras y un drone para las imponentes imágenes aéreas, Derek Pedrós ha desarrollado Islander, quinto proyecto de vídeo danza de su trayectoria, en la que ya ha colaborado con otros intérpretes como Héctor Plaza y Paula Quintana. “Me interesa trabajar con bailarines, no por la danza en sí misma, de la que me considero un ignorante, sino porque me identifico a nivel personal con esa búsqueda incesante de la emoción, de conectar con uno mismo, de sacar a la luz pasiones y miedos, sin necesidad de usar la palabra”, concluye.