Hola, soy coreógrafa. Roser López Espinosa

Texto de Roser López Espinosa para la sección “Hola, soy coreógrafo/a”.  Idea y coordinación: Mercedes L. Caballero.

 

Roser López Espinosa. © Nora Baylak

 

Hola, soy coreógrafa. Y bailarina. Me llamo Roser e imagino en movimiento. Sigo teniendo la curiosidad constante de una niña, la capacidad de sorpresa, la imaginación y la actitud de juego. Para crear movimiento y construir coreografías, invento tareas, busco referencias, puntos de partida y creo reglas más o menos complejas. Recientemente descubrí que este procedimiento del trabajo creativo no difiere mucho de lo que significa jugar.

Me recuerdo a mí misma de pequeña moviéndome sin parar: descalza por casa inventado bailes, corriendo, haciendo verticales por la calle, jugando a fútbol y subiéndome a los árboles. Luego empecé a hacer gimnasia, entré en un equipo de competición y junto al amor por el movimiento descubrí el placer por la precisión, la tenacidad y la superación. Los domingos entrenábamos en un centro deportivo con suelo de cemento y para hacer las volteretas, las madres nos habían hecho unos pequeños cojines con gomas que nos atábamos alrededor de los omóplatos y en la zona lumbar. En invierno hacía mucho frío allí dentro y el suelo estaba muy duro, pero yo recuerdo entrenar muy feliz.

 

`Lowland´, de Roser López Espinosa. © Mirabelwhite

 

Descubrir la danza contemporánea fue revelador, porque ponía en valor aquella manera de moverme que surgía con la libertad de estar sola en el cuarto o improvisando con los aparatos. Dejé la gimnasia y poco a poco empecé a bailar. Me acompañaron algunas lesiones pasadas y tuve que aprender a trabajar con una idea del cuerpo un poco distinta, descubriendo límites, posibilidades y nociones de anatomía. Tuve la suerte de entrenar con Jaume Miró, ex-entrenador olímpico de la selección española de gimnasia, que ha sido uno de mis grandes maestros y referentes. Con él descubrí la magnitud del entreno bien dirigido y la dedicación, el placer por el trabajo bien hecho y los logros que se consiguen cuando te proponen/es retos desde la motivación y el cariño. La ilusión es un motor imparable. Ese aprendizaje se ha mantenido firme hasta ahora y procuro tenerlo presente en todo lo que hago. Desde la escuela de danza Area en Barcelona nos animaban mucho a salir al extranjero, así que audicioné y entré en la MTD de Ámsterdam, donde el sueño empezó a hacerse realidad.

He combinado el trabajo como bailarina con coreógrafos y directores que me brindan las puertas a sus mundos creativos (Àngels Margarit, Cesc Gelabert y el cinesta Isaki Lacuesta, Pere Faura, Iago Pericot, Marta Reig Torres, Katie Duck, Las Malqueridas, etc) con mi propio trabajo coreográfico, que en los últimos años ya ha sido mi ocupación principal.

 

`Noviembre´, de Roser López Espinosa. © Alfred Mauve

 

Los referentes en la fisicalidad más animal, como el cambio de piel o los viajes de las aves migratorias (The lizard’s skin, Lowland y The flock), el cuerpo como escultura (Còncau), el detalle, el minimalismo y los juegos visuales (Miniatura); las tramas y enredos físicos, los juegos acrobáticos y el paisaje compartido (Noviembre), las artes marciales y el lago de los cisnes (Hand to hand)… Son algunos de los puntos de interés que han nutrido mi trabajo.

La chispa que enciende la mecha (y la flecha) de la imaginación me suele surgir de la forma más inesperada. Leyendo a José Sanchís Sinisterra o Chantal Maillard, a escondidas con la obra de Pablo Gargallo, escuchando a Nick Cave o viendo las olimpiadas.

Me digo que el cuerpo está lleno de paisajes. El cuerpo es tan versátil, inteligente y sofisticado. Absorbe todo lo que aprende y a la vez tiene su imaginación, sus reflejos, su instinto, el animal de nuestra herencia. Depende de las instrucciones que generes, de las imágenes que crees, de los retos que propongas, se moverá de una u otra forma, siempre resolutivo, con matices y texturas diversas, con velocidad y agilidad diferentes, con potencia y delicadeza, con un lenguaje propio y su propia presencia. Me fascina.

 

Roser López Espinosa. © Luis Castilla

 

En los últimos años me he interesado por las artes marciales, la neurología y los procesos de aprendizaje. A partir de nociones sencillas, en mis clases y entrenos he ido integrando mayores retos, multiplicidad de tareas, coordinaciones complejas y el trabajo en equipo. Los reflejos y la mirada se avivan, la imaginación física se pone en marcha y no deja de fascinarme dónde llega el cuerpo en su capacidad de aprendizaje y resolución cuando está en actitud de concentración y juego.

Imaginar es un pequeño gesto revolucionario del día a día.

 

Roser López Espinosa empieza gira a finales de este mes: Lowland se presentará el 24 de marzo en Rencontres Essone Danse de Evry (Francia); el 22 de abril en el festival Sismògraf de Olot y el 6 de julio en el festival Agitart de Figueres. Noviembre estará el 5 de abril en el Teatro Principal de Santiago de Compostela; el 7 de abril en el TeatreAuditori de Granollers; el 8 de abril en festival Dansa València; el 1 de mayo en el festival DanSAT de Barcelona; a principios de julio en San Petersburgo (Rusia) y el 8 de julio en el festival Onadance de Palamós.

 

 

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