Los 30 del Certamen

Crónica del Certamen Coreográfico de Madrid. Del 30 de noviembre al 3 de diciembre de 2016. Teatro Centro Cultural Conde Duque (Madrid).

 

`Good girl´, Cía. Las Hermanas Gestring. © J. C. Arévalo

`Good girl´, Cía. Las Hermanas Gestring. © J. C. Arévalo

 

Al Certamen Coreográfico de Madrid, plataforma para la danza emergente, dirigida a coreógrafos nacionales y aquellos internacionales que viven y trabajan en el país, se le ha sumado este año otra singularidad en su edición 2016, celebrada del 30 de noviembre al 3 de diciembre: la de cumplir 30 años. Tres décadas de vida para un encuentro de estas características, en un contexto de apoyos como el habitual, viene a ser todo un hallazgo, y pasa la clave de la superviviencia de este certamen por el esfuerzo y tesón de sus responsables. Arrancó en 1987 bajo iniciativa de Laura Kumin y Margaret Jova (desde 2001, Kumin lo dirige en solitario) y diversas sedes de la capital, lo han acogido: la desaparecida Sala Olimpia, el Círculo de Bellas Artes y el Centro Cultural Conde Duque, donde se celebra en los últimos años, algunas de ellas. No ha sido lo único que ha ido cambiando con el transcurrir de las ediciones y su perfil de certamen ha ido creciendo alrededor de diversas actividades paralelas, que en esta última edición con motivo del 30 aniversario, han aumentado su presencia. En esta línea, se han presentado diversos proyectos alrededor de la danza, destacando ELTENI, montaje inspirado en las piezas ganadoras de todos estos años, interpretado por 30 bailarines y conducido por Begoña Quiñones, Verónica Garzón, Joaquín Abella y Lucía Marote, que se vio el sábado 3. Su nombre, ELTENI, que significa Perdurar en esperanto, es también guiño a la primera coreografía ganadora de este encuentro, en 1987, Durar, con firma de Avelina Argüelles.

`Sobrelajuventud´, Alberto Alonso / Cía. Laimperfecta. © J. C. Arévalo

`Sobrelajuventud´, Alberto Alonso / Cía. Laimperfecta. © J. C. Arévalo

 

Catorce fueron las propuestas que se presentaron los días 30 de noviembre y 1 de diciembre en el Teatro Conde Duque. Dúos en su mayoría, respondieron en ligera medida al riesgo y la investigación que se antoja inherente a lo emergente o incipiente y se enmarcaron, algunas de ellas, en cierto formalismo con la búsqueda situada en caminos explorados desde hace un tiempo. No faltaron, sin embargo, trabajos de corte más personal y aventurado que devuelve un termómetro más optimista sobre la nueva creación en danza y certifican el sentido de este certamen. Fue el caso de Good Girl, de Cía. Las Hermanas Gestring, pieza que se alzó con el primer premio de esta edición, compartido con Zero, de Humanhood. Un trabajo creado e interpretado por Laura Morales y Greta García que buceaba en el imaginario peculiar de estas dos creadoras, teñido de inteligencia y sentido del humor, y presentó una propuesta de contrastes, bien elaborada y ejecutada, que supuso toda una bocanada de personalidad, con cabida para personajes entre las gemelas de El Resplandor de Stanley Kubrick o las Grecas. Responde también a este tipo de discursos más propios, en los que no parece haber miedo a lo menos explorado, el trabajo presentado por Alberto Alonso-Cía. Laimperfecta, Sobrelajuventud (así, todo junto, como si fuera un hashtag y dando información desde su título). Pensado para cuatro intérpretes, se presentó finalmente con estructura de trío, por la lesión de una de las bailarinas, sin perjudicar tal percance a su lectura final. Su peso (y eficacia) recaía en una sencilla coreografía (basada en la repetición de frases y palabras) y un contraste musical conseguido, perfectamente hilvanado todo, que dotó de validez el resultado final. Sobrelajuventud se alzó con el Premio de la Crítica, otorgado por los alumnos del taller Palabras en Movimiento, que se desarrolla durante la muestra, así como con diversas residencias. All these places have their moments, pieza de la compañía La Otra Familia con coreografía de Patricia Hastewell, entre la danza y el teatro (sin texto), impregnada del aroma de la compañía Peeping Tom, fue la elegida por el público como mejor pieza. Otros trabajos ganadores, reseñados con la posibilidad de ser incluidos en programaciones de festivales y residencias internacionales fueron Labranza, de la Cía. La Majara; Embody the void, de Alba Lorca y #7FM, de Iker Karrera, enérgico dúo de precisa ejecución y factura. La bailarina Clara Pampyn, que se alzó con varios premios en el Certamen Coreográfico como intérprete de la pieza Sobrelajuventud, también fue la ganadora de la sección Me, Myself & I, acompañamiento a propuestas de solos en estado de germen. (Listado completos de premiados AQUÍ).

`#7FM´, Iker Karrera. © J. C. Arévalo

`#7FM´, Iker Karrera. © J. C. Arévalo

 

El taller Mover la Mirada, el encuentro sobre comunicación Cómo se mueve la danza, desarrollado por La Locomotora Comunicación y la presentación de iniciativas como Esto no es un selfie, proyecto pedagógico dirigido a adolescentes, algunas de las actividades que completaron la programación de la edición 2016 del Certamen Coreográfico, que extiende su apuesta por la visibilidad de la danza desde diversos ámbitos.

 

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