El último baile

`El Ajuar´, de Teresa Nieto en Compañía. © Pedro Arnay

`El Ajuar´, de Teresa Nieto en Compañía. © Pedro Arnay

 

Crítica de El Ajuar (y despedida de Teresa Nieto en Compañía) Dirección: Teresa Nieto. Interpretación: Teresa Nieto y Sara Cano. Centro Cultural Conde Duque (Madrid). 5 de octubre de 2016.

 

A la danza en este país le faltan unas cuantas cosas: apoyo, presencia… Pero seguramente una falta de interés y conocimiento, por parte de una parte de quienes deben tenerlo para poder darle cobertura (en los teatros, en los medios de comunicación, en el estrato cultural, para su propio crecimiento), sea la carencia más acusada que sufre esta disciplina y que en tiempos menos fáciles, torna su situación en una que roza el desastre artístico. De consecuencias, que para sus protagonistas, oscilan entre el malvivir y el dejar de existir. Entre la dura lucha por seguir (no debería ser ni lo uno ni lo otro, ni dura ni lucha) o la no menos dura decisión de parar aquí. Esto último ha sido lo forzosamente elegido por la coreógrafa, bailarina y maestra Teresa Nieto (Tánger, 1953), que tras más de treinta años de trayectoria, se ha visto en la tesitura de seguir adelante a cualquier precio o cerrar su agrupación, Teresa Nieto en Compañía. La de anoche en el Festival Internacional danza_MOS, que se está celebrando estos días en el Teatro Conde Duque de Madrid, no fue una actuación al uso. Fue una despedida y fue, también, un bocado de realidad y manifiesto de lo que suele ser actuar en consecuencia. El Ajuar, obra estrenada en 2013, fue la obra elegida para tal acontecimiento. Una pieza que Teresa Nieto interpreta junto a Sara Cano y que es recorrido emocional (personal y transparente, todo el discurso de Nieto lo es), sobre una vida en la que lo artístico parece respirar adherido al resto. “Mari Tere, baila un poquito”, cuenta la creadora en el transcurso del montaje, que le decía su madre cuando ella era niña. “Yo antes bailaba grande, ahora bailo pequeño”, confesaba la coreógrafa y bailarina en el escenario. Y continuaba “me duele aquí, aquí y aquí”. Y cristalizaba con estas confesiones el lenguaje de esta creadora, siempre de gran teatralidad y gestualidad, humor también, con el texto como aliado, entre la danza contemporánea y un sutil aflamencamiento. Para hablar de la vida, la suya. Con un discurso que se torna ventana a aquello por lo que anda transitando y presenta el repertorio de Teresa Nieto como un libro abierto. Con aforo completo, flores, un emotivo vídeo que recorría la trayectoria de la creadora, y compañeros de profesión entre el público, que al acabar la función bajaron al escenario para acompañar a Nieto en este último baile al frente de su agrupación, terminó una noche de encuentro y despedida, reflejo de una decisión personal y artística, la de Teresa Nieto y termómetro de una situación general, la de la danza en este país.

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