Trance visual

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Crítica de Screensaver. Coreografía, interpretación y escenografía: Manuel Rodríguez. Conde Duque (Madrid). Festival Danzamos. 9 de octubre de 2015.

 

La importancia de la imagen y la mezcla integradora que resulta del trabajo de recursos derivados directamente de ella en conjunción con el movimiento, forman parte del joven universo discursivo de Manuel Rodríguez (Úbeda, Jaén), bailarín y coreógrafo pero también implicado artista plástico y visual. Ya Limits (2010), anterior y primer montaje en solitario de este creador, dejaba asomar la intencionalidad y mirada artística que abarca lo que le interesa, con el cuerpo como lugar de acción, pero también contexto para la creación de imágenes. En Screensaver (salvapantallas), pieza estrenada en el festival Sâlmon del Mercat de les Flors, mostrada en Madrid en el festival Danzamos que se está desarrollando estos días en Conde Duque, esta premisa, y otras derivadas, alcanzan la cumbre con el consecuente resultado de un evocador e inteligente trabajo en el que tanto la propuesta como la mirada externa que requiere, lo elevan a la categoría de pieza casi museística generadora de trance visual. Se sitúa el cuerpo en diversos niveles de comunicación (el cuerpo como soporte, vehículo, como objeto y sujeto, activo en su protagonismo o pausado en su condición de ente secundario, pero siempre presente, generador de información) para reflexionar y elevar al primer plano el acto de mirar, inherente al arte, proponiendo, por la cadencia de ritmo que ofrece la propuesta y las escenas tejidas, un ejercicio casi contemplativo sobre la belleza, que requiere dejar a un lado la urgencia y posicionarse, como espectador, en el mismo sosiego con el que se acerca uno a Bill Viola o pasea la mirada por una escultura de Juan Muñoz, de la que parecía salido Manuel Rodríguez, en ocasiones, recorriendo el escenario bajo la penumbra. Una exigente propuesta (para creador y espectador) que muestra a un coreógrafo comprometido con su propia búsqueda por encima de lo confortable y avisa durante unos minutos, del brillante bailarín que es.

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