Pegado a la existencia

Crítica de 6Breaths/Landforms. Sydney Dance Company. Coreografía: Rafael Bonachela. Mercat de les Flors (Barcelona). 25 de noviembre de 2011

Llegó la Sydney Dance Company a Barcelona precedida de una significativa expectación que convergía en un par de elementos, nada desdeñables. El primero de ellos, respondía al hecho de ser la primera visita que esta agrupación, una de las más importantes de danza contemporánea en el continente australiano, realizaba a nuestro país; el segundo, que al frente de ella, como director y coreógrafo, se encuentra desde hace tres años el catalán Rafael Bonachela (La Garriga, Barcelona, 1972). Desde nuestro país se ha podido seguir con asiduidad el discurso que este creador viene desarrollando desde hace años (anteriormente con su propio colectivo con sede en Londres), y no faltaba la curiosidad, entre quienes siguen su trabajo, por comprobar la evolución o posible transformación del mismo, al frente de una compañía de grandes dimensiones. Se vio un programa doble formado por las piezas 6Breaths y Landsforms, que compartían música original (vibrante, de gran empaste con el movimiento y dramaturgia de los dos montajes) de Ezio Bosso, y se pudo comprobar que el discurso de Bonachela sigue fiel esa gran fisicidad de la que se vale el coreógrafo para recorrer estados emocionales (rodeado, como siempre, de unos exigentes y precisos intérpretes) y a ese manejo de las composiciones grupales (dúos, tríos, compañía al completo) que Bonachela marca, de manera insistente, con complejos y definitorios juegos de luz. En el primer trabajo presentado en la velada, 6Breaths (menos cálido, pero de más riesgo y empaque también), para cristalizar seis momentos de algo tan abstracto y vital como la respiración. Una pieza de fría belleza, en acertado contraste con el tema tratado, que nace y muere armoniosamente ayudada de la sugerente proyección de Tim Richardson con la que comienza y finaliza el trabajo. Landsforms, la segunda obra que pudo verse, también con coreografía de Bonachela, rinde homenaje a la naturaleza y gira hacia lo terrenal en atmósfera, vestuario e incluso movimiento, en lo que se percibe como un intento de acercar distancias con el espectador, humanizando la exposición del discurso. Dos trabajos que dejan ver la madurez de un creador generoso cuyo compromiso también abarca la coherencia.

(Publicada en Susy Q. Revista de Danza. Núm. enero-febrero  2012)

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