No sin mi `flashmob´

Con fines reivindicativos, políticos, solidarios y sobre todo, por mera diversión, los flashmob (multitud instantánea) llevan instalados en espacios públicos de medio planeta más de tres años. Uno de los primeros que comenzó a circular por la red, el de la estación de tren de Antwerp (Bélgica) donde se bailaba a ritmo de Sonrisas y Lágrimas, ya lleva más de veintitrés millones de visitas en You Tube. Homenajes a Michael Jackson, Lady Gaga y Beyoncé, con coreografías al alcance de todos, se reparten por plazas y calles, para sorpresa (aunque cada vez menor) de paseantes. ¿Pero cómo surgió este fenómeno al que se nos viene convocado mediante redes sociales? Lejos de hacerlo en la calle, el flashmob encuentra su origen en el libro Smartmobs. The next social revolutions (2002), en el que el sociólogo Howard Rheingold pronosticaba el poder del uso social de la tecnología. Un año después, un tipo de San Francisco que había leído el libro, decidió comprobar por sí mismo la profecía de Rheingold y comenzó a convocar reuniones y encuentros a través de una web. Más tarde, ese mismo año, Bill Wasik, editor de Harper´s Magazine, originó el primer flashmob: un centenar de personas se reunieron en el departamento de alfombras de los almacenes Macy´s en Nueva York y el concepto de `multitud instantánea´ nacía con ellos. El resto es historia y se puede leer en You Tube. Os dejo con  un clásico, organizado en la popular playa australiana Bondi Beach. Porque ha sido elegido uno de los mejores flashmobs del año pasado (sí, ya hay webs especializadas y gente encargada de hacer listas), porque es uno de los más divertidos, y porque ya es viernes.

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